viernes, 11 de diciembre de 2009

Travels




De vez en cuando me da la fiebre del dibujo. Tal como la fiebre del heno, es una cosa cíclica y recurrente. Pasa. Y no deja mayor mella. Felizmente no me da todas las primaveras sino que me vuelve cada tantos inviernos. La última vez fue en el 2006, creo. Dediqué mucho tiempo a buscar dibujos por Google y encontré cosas bellísimas. Voy a hacer un video y a “postarlo” por aquí, en el blog, para mostrar algunos de esos maravillosos dibujos.

(Lo intenté, pero no lo logré. Talvez más tarde.)


Una de las cosas que encontré en mis búsquedas fue esta chica (¿sería una chica?) que dibujaba bajo el extraño nombre de “wagonized”, un pen name que equivale a algo así como “vagoneado” barra a. Sería más correcto decir que era más bien su nom de plume, porque todo indicaba que era francés barra a. Las cosas estaban confusas y eran pocos los dibujos de ella, o que, por su estilo inconfundible, se podrían atribuir a ella. Sí, me parecía una ella. Mientras tanto había encontrado otras cosas super interesantes, muchas relacionadas con una cosa llamada Everyday Matters, o EDM. Aquello me parecía una cofradía rara, porque a juzgar por la ejecución, era evidente que los dibujos pertenecían a muchas personas diferentes, aunque tenían un air de famille, es verdad, una especie de estilo común.

Qué sería ese tal EDM, me andaba preguntando yo. Ya me estaba imaginando un movimiento intelectual medio iniciático, tipo el mítico matemático Bourbaki o qué sé yo. (Será porque Wagonized es francesa, porque hoy solo se me ocurren ejemplos medio francófonos. La merde.)

Bueno. Por aquella época empezaron también a aparecer las primeras redes sociales, la web2. Un día, en esas búsquedas locas barra azarozas, me deparé con una cosa burda de interesante llamada Flickr, otro de esos nombres. Bien escrito, con e, flicker, significa destello, parpadeo. Y tenía sentido pues se trataba, y se trata aún, de una red para compartir imágenes; fotos, especificamente. Pronto los artistas plásticos descubrieron que era un excelente medio para enseñar su trabajo, constituir grupos, escuchar comentarios, el tipo de cosas que hoy se popularizaron con Facebook. Uno de esos grupos se llamaba Everyday Matters y aparentemente el guru de la vaina era un tal Danny Gregory, un nombre con una pinta de televangelista embaucador que no te digo nada. Aún así, me moría de las ganas de saber qué estaba pasando y después de muchas horas de gugueleo encontré una dirección de correo adónde escribirle.

Mi muy estimado y caro señor. Espero no ser inoportuno e incomodarle con la intempestiva misiva de un desconocido y tal y que sé yo, resumiendo, que esos dibujos están macabrísimos, mi pana. ¿Como haría yo para unirme a esta secta de ustedes tan de pinga? Por supuesto que no obtuve respuesta. Siempre que me escribo una cartica me quedo sin respuesta, no sé porqué. El otro día me estaba leyendo la autobiografía de Henry Miller y cuenta él que, cuando se leía un libro que le gustaba, le escribía una carta al autor. Como coño se averiguaba la dirección del autor, sin internet ni nada, no sé, porque él no lo dice. También he escrito a editoras preguntando por el contacto de grandes escritores y me han pintado muchas palomitas. Pero en el caso de Miller, según él, el autor le respondía, y a partir de ahí se volvían uña y corruña por el resto de sus putas vidas, naturalmente. Pues, a mi nunca me ha pasado. Nada ni remotamente parecido, aunque lo he intentado.

Mientras esperaba la vuelta del correo, la respuesta del tal Gregory, que nunca llegó, me puse a jurungar los botoncitos de Flickr hasta que cliqué en una que decía Join Us y voilá, me quedé joineado a la vaina. Guindado, pues. Yo me guindo de cualquier culo y de cualquier vaina. Por eso ando as+i como ando. Empezé a leer los posts del forum, y todo apuntaba a un libro de Danny Gregory. El libro se llamaba, se llama, Todos los días Cuentan, y no descansé mientras no me conseguí el libro, El Libro, el Opus seminal de la verga que me iba a franquear las puertas de la vaina iniciática subterranea y tal y qué sé yo.



Everyday Matters, a new york diary, es un pequeño libro, muy sencillo y muy bello. Es una especie de diario ilustrado, y cuenta como Danny empezó a dibujar después que su esposa, madre de un bebé de diez meses, cayera de la plataforma y fuera atropellada por tres vagones del metro número nueve de NY. Sobrevivió, aunque paralizada de la cintura hacia abajo. En los largos días y noches que sucedieron al accidente, Danny empezó a dibujar las cosas triviales que encontraba alrededor de la casa. El llavero, el gabinete de las medicinas, el grifo de la cocina, el micro ondas, la plancha. El libro documenta un proceso de cura y de aprendizaje, y tanto por su valor humano como por el inegable mérito de los dibujos,



fue adoptado no tanto como libro de culto sino como el libro emblemático de un cierto tipo de artistas plásticos. Nunca se explicitaron muy bien las reglas de pertenencia pero se trata de un perfil claro. Es gente adulta que descubrieron o encontraron el tiempo para dedicarse a esto tardíamente, generalmente autodidactas y sin muchas guevonadas artísticas, muchas pretensiones, muchas aspiraciones, mucha mierda. El medio privilegiado es definitivamente el dibujo (poco carbón y mucha tinta), mucha acuarela (que, curiosamente, hasta el siglo XIX se consideraba una vertiente del dibujo), y los trabajos tienden al diario y al documentalismo.

La comunidad, si así se puede llamar, empezó a crecer y después aparecieron los Challenges y los Crawls. Los retos son una lista de sugestiones de dibujos, del género, “dibuja tus zapatos” o “dibuja tu mano”. Una búsqueda por “every day matters challenges” en las imágenes de Google da una idea de lo que se trata. El EDM#10, por tomar un ejemplo, es el "dibuja tu mano". En los bancos de imágenes especializados, tipo Flickr, por mencionar uno, para cada uno de los desafíos pueden encontrarse centenares de dibujos. Es fascinante mirar como una simples escoba de dientes puede ser mirada e interpretada de formas tan maravillosamente diferentes. Los drawing crawls (y los drawing marathons) son el equivalente a los pub crawls. Roberto Bolaño habla de ellos en alguno de sus libros pero ahora no me acuerdo de cómo se dice esto en castellano. Son esos paseos muy europeos, de noctambules (me sale así aujourdui y qué le vamos a hacer) en que la gente va parando aquí y allá para tomarse una copa y termina doblemente rascada por efecto conjunto del alcohol y de la caminata. Los drawing crawls son lo mismo que estas peas peripatéticas, pero en versión zanahoria, diurna. La gente va parando y dibujando y termina doblemente mamada por el esfuerzo puesto en la tarea y en la caminada. Es igual. Por eso digo que da lo mismo ser bueno o ser malo, en esta vida.

Hace unos meses, no sé muy bien cómo, por una especie de error logístico de las compañías aéreas, una cosa larga de contar, terminé medio botado en San Francisco. Me hice el indignado, profundamente, pero en el fondo no me importó nada. San Francisco, y arrabales, es una de las ciudades más bonitas del mundo (la ciudad de Monk, no más) y yo sabía que por allá hacen unos célebres drawing crawls.

Mi muy estimado y caro señor organizador de las maratonas artísticas de San Francisco. Perdóneme la osadía extemporánea de esta misiva de un desconocido pero estoy chingo y quesuo de bola para participar en las promenaditas éstas que se gastan ustedes. ¿Cómo haría yo? Respuesta:

Dentro de EDM, dentro de ésta heterógena y mal definida comunidad, hay de todo. Gente mayor, gente más joven, gente más o menos profesional, gente que dibuja bien y gente que, bajo cualquier óptica de clasificación o evaluación, son mutantes, anomalías circenses, genios. Una de estas jóvenes con un talento absolutamente espantoso es France Belleville, la tal wagonized que me había intrigado antes de que me metiera a Flickr y a EDM. Allí estaba ella, con sus increíbles dibujos. Un día, a propósito de un dibujo mío en mi diario, creo que fue éste,


me dejó un comentario diciendo que le había gustado. Yo también comenté algunos de sus dibujos y llegamos a trocar un par de emails en dónde me contó que era francesa, efectivamente, pero que actualmente vivía en Nueva York. Nunca había asistido a clases de dibujo, me dijo, pero se iba a meter en un curso en la universidad, porque según ella, sus dibujos eran muy “pretty”, “bonitos”, y eso era un problema. Lo decía como con pena. A diferencia de los mios, decía ella, los de ella carecían de profundidad. Me quedó loco. ¿Cómo se le ocurría comparar mis monigotes con sus dibujos? ¿Estaba loca o qué? ¿Cómo era posible que esa mujer no se diera cuenta de la dimensión abismal del talento que tenía? Tenía que ser mujer. Un hombre nunca llega a tales extremos de humildad. Los genes de la competencia no lo dejan. Debe ser por eso.



Después perdimos contacto, básicamente porque dejé de dibujar y de caerme por Flickr. Ella, con el tiempo, empezó su proprio blog ilustrado y de vez en cuando sube algunos videos en que se filma las manos dibujando. Véanlos. Es increíble verla trabajando. Y ni siquiera es autista, es una persona normal! Ahora en serio, hablando de autistas, si aún no lo conocen, busquen a Stephen Wiltshire. Es una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida. A Stephen, cuando era chamo, la BBC lo metía en un helicóptero a sobrevolar una gran ciudad europea por unos 45 minutos y después lo regresaban a su hotel en dónde habian dispuesto un salón con las cuatro paredes forradas de papel, de arriba abajo. El muchacho agarraba el lápiz y no se detenía ni para comer. Reproducía la ciudad de cabo a rabo, plaza a plaza, monumento a monumento, y todo con una atenci+on al pormenor y una fidelidad estonteante, sencilleman uncroyable.

Así como hay músicos con oído absoluto, hay dibujantes con línea absoluta, me parece a mí. Y es muy fácil detectarlos tanto a unos como a otros. Esta clase de dibujante no necesita encuadramiento previo que sirva de referencia al total de la composición. Esto, desde el punto de vista escolar, es un error, pero es la clase de error que un Mozart se da el lujo de cometer y termina cagado de la risa, por encima. France es así. Empieza dibujando un retrato por donde le de la gana. Que lo haga, generalmente, de arriba hacia abajo, es solo por no ensuciar el papel. Dibuja todo lo que quiere con una facilidad prodigiosa, sin pensarlo, de forma casi automática, cómo nadando de espalda y silbando, coño, se me ha hecho tarde, qué hora es. No necesariamente es la gran artista, porque el arte no es solo virtuosismo técnico, pero tiene uno de esos talentos naturales y genuinos que son tan extremamente raros.



En San Francisco, mientras esperaba mi respuesta del organizador de las maratonas ilustradas, di un par de vueltas por ahí. En una de esas Barnes & Nobles de varios pisos, sobre una de las bancas, estaba un libro que, por la ilustración de la portada, inmediatamente reconocí.

Es el segundo libro de Danny Gregory, y en éste, seleccionó los colaboradores más brillantes de esta comunidad de dibujantes que se congregó alrededor de EDM. El libro, otra preciosura, se llama An Ilustrated Life, drawing inspiration from the private sketchbooks of artists, illustrators and designers.

A todas estas, las compañías aéreas y las agencias de viajes se habían puesto de acuerdo para resolver mi problema. Había una forma de devolverme a Nueva Zelanda. Tendría que salir de Los Angeles para Nueva York en un vuelo de Trans Fiji, y esperar allá quince días hasta que un avión de las líneas aéreas Samoanas me llevara de vuelta hasta Australia (con escala en Los Ángeles!!!). Me pagaban el hotel en Nueva York, sí, pero solo los tres primeros días. Aquella propuesta era inaudita, sencillamente inacceptable.

Pasados esos tres días pregunté a la señorita simpática de la recepción cuánto me costaba quedarme en aquel hotel y terminé reservando una habitación en un hotel de Newark, a treinta kilómetros de allí, pero treinta veces más barato.

Así que llegué a Newark empezó a llover torrencialmente. Una tempestad proto diluviana que duró varios días. Leila, una amiga mia escritora que vieve en Uruguay (tengo que contarles algo de Leila pero eso me va a llevar un post completo), Leila me encontró en Facebook y me me preguntó si me iba a quedar por los esteites mucho tiempo, ya que ella tenía programado pasar pronto por allí. Yo no le dije que estaba lloviendo. No me pareció importante.


Por matar el tiempo, allá en el hotel de Newark, abrí el libro de Gregory y encontré que France estaba incluida en la antología, por supuesto. Las palabras introductorias a la presentación de la muestra de su trabajo empiezan así: "France grew up in France but now lives just outside of Newark, New Jersey." ¡No joda! ¡Bingo! Dios cierra ventanas pero abre puertas, cómo dice el psiquiatra cuando Monk tiene problemas. Lo que me había perdido en San Francisco lo iba a recuperar con creces aquí en Newark. Iba a tener la oportunidad única en mi vida de ver trabajando un génio! Todavía conservaba su dirección de email en mi computador. Le escribi.

Mi muy estimada y no menos querida amiga France. Perdóname la intromisión abrupta de esta misiva blablabla. Tómate un café conmigo, chica, y traete a tu Moleskine, no se te olvide. ¿Que no me respondió? Claro que me respondió. Me dijo “no puedo, tengo un bebé de pocos meses”.

Me quedé pensando en el bebé. Madre primeriza, seguro. Además se entiende que no quisiera sacar el bebé a la calle con aquella tormenta que no paraba nunca. A que lo dibuja día y noche, pensé.

El día que tomé el avión de las aerolíneas samoanas occidentales ya me había estudiado las ilustraciones y leído la antología de Gregory de cabo a rabo. Fue el día que paró de llover. Estaba cerquita del aeropuerto de Newark pero mi vuelo salía del Kennedy. Son las cosas que me suceden a mi, siempre, todo el tiempo. La forma más segura y más barata de hacer el trayecto era por shutlle. ShuttleS, varios. Uno que me llevara del hotel al aeropuerto de Newark, de dónde podía agarrar otro que me dejaría en el centro de Manhatan, en la Penn Station, que es dónde se cojen los shuttles para el Kennedy. Estaba una mañana de sol radiante y mientras duró aquél viaje de casi tres horas tuve casi siempre por telón de fondo a Manhatan. No paré de dibujar. O del lado derecho o del izquierdo, más lejos o más cerca, encontraba siempre un angulo revelador con água y vegetación y la línea del horizonte serruchada por los rascacielos de Manhattan. Como dibujé yo. Se supone que las idas y venidas de aeropuertos no forman parte del viaje, propiamente. Todos los aeropuertos y autopistas del mundo son iguales. Las logísticas estúpidas de las Partidas & Llegadas es lo que uno quiere menos recordar. Pero de todo aquel viaje loco y medio absurdo eso es lo que más recuerdo, lo único que me quedó. Los dibujos que hice del horizonte de Manhattan. Y cómo dibujo yo cuando me imagino que dibujo con los ocres y terras de siena de mi mente!!!!

Mientras escribía este post entré en el blog de France. No se lo pierdan, aquí. Y efectivamente, allí está él, el artista. Qué bonito bebé. Que dios te lo guarde, como decimos en Venezuela.

PD “Travels” es la música de Pat Metheny que deberia haber acompañado el video con los dibujos de EDM, pero el ancho de banda no me dió. Es jodido trabajar así, cuando el ancho de banda va y viene y no te da. Y me quedé con el video por subir, con mis esbozos por dibujar, con las respuestas por recibir. Y con mis viajes locos, también, llenos de incidentes improbables, más o menos reales o imaginários. ¿De qué trató esta esta entrada? ¿Alguien me lo puede decir?

3 comentarios:

Leila Macor dijo...

no sé de qué se trató pero voy a empezar a copiarte, me gusta demasiado tu relajo/fluir psíquico pop/descontractura intelectualizada. Pero además: ¡grandísimo infeliz! Así que mis 3 días en NY fueron un desastre por culpa de mi amigo portu-vene de Nueva Zelanda que muy improbablemente estaba anclado en Newark. Mira tú. La próxima vez ocúpate de informar el estado del tiempo.

Jaime Senra dijo...

Me hiciste reir, chica, como siempre. Y, por cierto, no se quien se va a copiar a quien. Esa humildad tuya desconcertante. Otra mas. Tenias que ser mujer...

LuKiA dijo...

jajajaja, sí, se trató de género, definitivamente.

SALUDOS.