lunes, 21 de diciembre de 2009

La entrada que no publiqué


Hace unos meses, un crítico y escritor, le comentó a alguien (no importa a quien), que se había leído unas cositas mías y le parecieron más o menos así como te digo, mariposillas pues, sin mucho cuerpo, este, es difícil de explicar... (sobretodo si estás hablando con mi esposa, pendejo). “Light y frívolo”, es probablemente lo que quiso decir y no se atrevió, o no pudo formular con suficiente concisión y firmeza. Ok, bueno, no se puede complacer a todo el mundo, me dije yo. Y como soy un tipo adulto y de recia constitución psicológica (a quien no le afecta un inocente comentario crítico, por supuesto), lo dejé pasar y nos quedamos así. Amigos como siempre.

Hasta hoy. Hasta hace media hora, más precisamente, mientras estaba restregando los trastos de la cocina. Es que me entró una arrechera monumental que no se me ha quitado todavía y no sé qué hacer con ella, para ser muy franco. Por eso dejé lo que estaba haciendo en la cocina y me vine a sentar aquí. Quiero empezar explicando que las cosas siempre me suceden así, como en retrospectiva, blanco y negro y en cámara lenta, cambiando el ritmo de la película para mostrar el tiempo. Película chimba. Ya estoy acostumbrado, aunque no siempre encuentro la paciencia para aguantarme a mi mismo.

No solo las reacciones emotivas me llegan tarde sino que las respuestas también. Aquellas respuestas bravas, terminales, contundentes, nunca se me ocurren en el momento. Me llegan sí, certeras y agudas como aforismos de Oscar Wilde, o como aquellos chistes de Mark Twain o de G. Bernard Shaw, super cáusticos e incisivos; se me ocurren, como no, pero después, en la casa. Y cómo se está viendo, a menudo después de meses y meses, y en las circunstancias menos adecuadas. Todavía tengo las manos mojadas.

Sucede que este señor escribió un par de cosas y se cree artista. Tiene unos cuantos libros (no muy grandes), y hasta una novela publicada por una casa editorial super respetable e importante. Es una novela contemporánea, claro, no muy fácil de entender porque es profunda y post moderna. Hay un par de tiros y de muertes. Otro par de cogidas de culo y de mamadas. Muchos párrafos brillantemente escritos. Muchos saltos en la esfera del espacio tiempo y en la conducción de la narrativa. Algún que otro hilo de conciencia, claro. Mucha solidez en la perspectiva de las diferentes voces narrativas. Algunas páginas preciosas, bien escritas. Otras delicadamente poéticas, por no decir bucólicas. Y todo con una voz muy propria, con una impronta personal fuerte y bien lograda que le otorga sentido de homogeneidad al conjunto. No me extrañaría nada que se ganara unos premios, tipo Planeta. O Galaxia. Premio Universo.

Oscar Wilde (ya que vino a colación) dijo una vez que apelar a la experiencia era el último recurso de los viejos mediocres. Algo así, parecido. Yo voy a apelar a mi experiencia de tonto, ya que llevo unos añitos en esto. En esto de leer y escribir. Y te voy a intentar explicar, caramelito, muy más o menos por encimita, lo que he concluido.

Una cierta originalidad, un cierto tono de voz, es interesante, pero no mucho más que eso. No es lo importante. Además, esa voz ni siquiera se busca. Ella aparece con la práctica, jodiéndote. Es por eso que la reconoces, porque aparece aquí y allá, a lo largo del tiempo. Tener una voz, o como se decía antiguamente “un estilo”, porque se busca tenerlo, es una especie de manierismo amaricado. Estilos los hay genuinos, personales y proprios como el timbre vocálico de cada quien; y los hay tipo falsete, artificiales como los chillidos de los castrati, e igual de afeminados. Y atención que no estoy menospreciando a las mujeres y a los maricos. Virginia Woolf o Joan Didion son dos ejemplos de escritores con las bolas bien puestas. Y menciono estas dos solo porque las ando leyendo ahora. Hay miles más.

Por supuesto que se debe encontrar una forma efectiva y económica para escribir, pero ella, por si misma, no es importante. Lo importante es lo que tengas a decir. Y por dios, ya el siglo veinte pasó. No me vengas ahora con tiros y muertes y mamadas de guevo.

Me queda muy mal, horriblemente mal, pero cuando miro a mi alrededor casi solo veo esto. Gente como tú que no tiene la más puta idea de lo que es o lo que debe y puede ser la literatura. ¿Tiros y muertes? ¿Sangre y drama? El siglo pasado fue el escenario del horror y de la muerte en forma industrial, masificada, hijo. Las hambrunas de Ucrania, los gaseamientos de judíos y curdos, los bombardeamientos aliados, los mártires de la revolución cultural China, las masacres del Kmer Rouge. Pudiéramos pasar media hora en esto. Ahora mismo, mira el infierno de Darfour. No solo se masificó el horror sino que se endureció nuestra sensibilidad hasta el punto de la indiferencia absoluta. Varios niños se han muerto ahogados bajo la vista y beneplácito de adultos que no se han querido embarrar las botas y se lavaron las manos. ¿Tienes ideas de cuantos gatos y cachorritos mueren diariamente dentro de un microondas? Dicen que se hinchan como globos porque empiezan a hervir por dentro. Y niños asados dentro de hornos industriales, ya que estamos con las manos en la masa. Es una forma de homicidio muy procurada porque no deja rastro. ¿Sabes cuántos casos se calculan? ¿Te imaginas lo que es estar allá adentro? Pues, yo me niego a imaginarlo y me cambio de asunto.

Hoy. ¿Cuántos niños y cuántas personas murieron de hambre en el mundo? Cien veces lo he leído y cien veces lo he olvidado porque la cifra tiene tantos ceros que se me hace remota como la distancia a una estrella. Así vamos.

Pasemos a las mamadas de guevo, para aligerar el ambiente. Son una cosa muy realista de la vida real. No soy ningún santo, te lo aseguro, pero no me gusta el hardcore. Lo mío es más soft. Pero a veces, manguareando por ahí, me han salido unas fugaces escenas en la pantalla que no solo me lo bajan y me dejan sin ganas, sino que me dejan enfermo. Zoofilias, pedofilias, escatologías indescriptibles. Hay una esfera dentro de la realidad en que eso existe, universos paralelos, con vidas paralelas de hombres y mujeres que no entiendo pero con quienes seguramente me he cruzado muchas veces en la calle. O pocas, no lo sé. El que quiera asomarse y entrever el abismo se asoma allí, a esas cosas con urina y con sangre. ¿Rambos y Bodeleres? No me hagas reír.

No voy a seguir más por aquí, ya que este no es el tema. Solo quiero decir que, cuando gente cómo tú, me viene a decir que la literatura es una cosa seria, y tienen libros con pistolas y muertes y mensajitos de la condición humana, yo, qué más te digo...hijo.

Como tú (y como mi esposa, sí) hay miles de profesores de literatura y miles de personas en esa cadena de distribución, en ese correcorre, entra y sale, ese regurgitar incesante que tanto se parece a un lavado de dinero. Editores, distribuidores, imprentas, librerías, congresos, universidades, premios, críticos, lectores; sobretodo lectores. Pero eso no hace de la literatura algo más serio que el fútbol. Hay personas que prefieren un libro a un partido de fútbol, y eso es todo. No quiero trivializar nada. Hay mucha gente empleada en estas industrias que necesita el salario que le pagan para vivir, y darle abrigo, educación y sustento a sus hijos. Hay buena y mala literatura. Me gusta el Barcelona porque tiene a Messi.

Escritores que hacen retratos de su tiempo y su época y desnudan, y exponen, y desenmascaran y ... dame un descansito, ¿sí? Hay escritores que logran decirnos algo, sin duda. Escritores de los viejos, inocentes, y de los de ahora también. Pero lo hacen casi malgré lui meme, como dicen los franchiutes, con una enorme humildad y a propósito de una historia bien contada, casi siempre. Gente que quiere ser escritora porque le parece cool, que tiene charme, porque tienen algo que decir al mundo, porque les gusta escribir (esos son los peores) y no se han dado cuenta de que es un hijo e puta pasatiempo ingrato de mierda, no faltan. Y solo estamos hablando aquí de una ínfima minoría, de la gente que se ocupa de la literatura seria. La aplastante mayoría, los que escriben para vender y ganar real y ser famosos, ni siquiera los estoy mencionando.

Si escribes con sinceridad, te expones. Y a nadie le gusta sentirse desnudo, vulnerable, innecesariamente sincero. Es demasiado estúpido. Lo haces aún sabiendo de antemano que terminarás arrepentido. La cosa te deja un vacío, vuelves a intentarlo otra vez, y así andas. No sé. Con mis chistes malos y mi “estilo” light creo que quiero transmitir eso. Que no soy ni sé más que nadie, que ando perdido de perinola, igual o parecido un poco que todo el mundo, como todo el mundo, y no me las quiero tirar de inteligente o profundo. Porque sé, sinceramente, que no lo soy.

Aunque mi humildad no me impide ver la mediocridad que impera por ahí: gente escribiendo “bien”, sin aliteraciones ni dequeísmos, ataviados de bagaje, del fr. “bagaje”, como si estuvieran emperifollados para la ópera , oye. No sé si reírme o ponerme serio, porque me da risa y me da pena.

Es por eso que escribo así, sin mucha mierda compadre, como me parece más natural y menos ridículo, intentando reírme tanto del mundo como de mi mismo (aunque no siempre lo logro). Y mis objetivos no son menos light que mi “estilo”. Escribo por vengarme de la vida en general o de cualquier mierda en particular, y, como se puede ver, mis motivos son tan o más anodinos y mezquinos que mi estilo.

¿Si me siento mejor ahora, después de mi vendettazita, mi descarga? Por supuesto que no. Me siento una mierda, para decirte la verdad, aparte de desnudo y vacío, como siempre. Un perfecto coño e madre. Y por supuesto que no puedo publicar esto.

6 comentarios:

leila dijo...

menos mal que no lo publicaste, porque era vacío, ligero, superficial y, como me dijeron a mí una vez: "básico, aunque con una o dos imágenes interesantes" :P

yucreisi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
yucreisi dijo...

Perdón, no soy muy ducho en este asunto de dejar comentarios. Aquí va de nuevo:
Hola Jaime, mi nombre es Ulises y soy editor de Ediciones Puntocero. Me gusta tu estilo light y sencillito, sobre todo si me ayuda a pasar unas horitas fuera de mi agobiante yo. ¿Tienes algun texto con espíritu de libro que me quieras mostrar? ¿Algo livianito y sincero sin solemnes pretensiones literarias? Hablemos.

Jaime Senra dijo...

Hola Ulises. Lo siento, pero con esas caracteristicas, no tengo nada. Tengo unas novelas pal Booker o pal Nobel, no se si te interesa. Te hare llegar algo en estos dias.
Leila, por tu culpa me .torrentee a Seinfeld desde S01E01. Precisamente ahora me escribe un editor pidiendo cosas. Qu[e le digo? Que ando en una de sopa nazi?

ulises dijo...

Leila tiene la culpa de muchas cosas. Una de ellas, por ejemplo, es que lea tu blog. Avísame cuando llegue el momento. Saludos.

Leila Macor dijo...

epa epa, a mí denme un porcentaje de ese negocio, que los libros de Senra se van a vender como pan caliente.